La viejaza mujeraza ….

“ la desgracia de los ancianos es el signo del fracaso de la civilización contemporánea”
Simone de Beauvoir.


Los roles de todo tipo, que los tiempos actuales requieren y son asumidos por las mujeres se constituyen en un tópico muy presente en la actualidad. La mujer está en la vitrina de la sociedad del espectáculo, en especial en las últimas décadas, cada vez con mayor fuerza, desde que ha podido imponerse al prejuicio del género con que históricamente ha sido estigmatizada.

Entre otras cosas se ha dicho que somos instintivas, maquiavélicas, sobreprotectoras, sensibles, histéricas, neuróticas, maternales, fálicas, superficiales, buenas, bellas, intolerantes, comprensivas, soportadoras, negadoras, ácidas, trabajadoras, incorruptibles, mentirosas, vulnerables…

Se mitifica también que sólo la mujer salvará el mundo por esa especie de ligazón primordial originaria que la une a  los secretos de la naturaleza, sólo porque ella sabe cuándo y cómo parir, y por tener la primera y última palabra en la decisión sobre una vida por venir, y porqué no: una vida por vivir. Sólo esto, parece ser el motor de su pertenecer al mundo, estar en él, asumirlo y dominarlo.

Sin embargo,  sólo nosotras sabemos  que en definitiva la mujer es un enigma. [1]Y que parte de él es nuestra capacidad

para hacernos las distraídas,
para bajar la cabeza y esperar…,
para no escuchar los gritos,
para ser sordas astutamente,
para esperar la utopía,
para tener la justa y razonable memoria,
para se ingenuas,
para poner orden ante la incompetencia,
para enmascarar nuestra edad,
para golpear la desfachatez,
para sostener la mirada animal,
para divertirnos a pesar del aburrimientos,
para sonreír con silencio,
para no tener sentido común en las cosas intrascendentes,
para llorar lagrimas de cocodrilo,
pero
y especialmente….
                                    para revertir el dolor



Sócrates plantea que un buen gobernante se mide por cuanto mejoró el pueblo en su sentirse unido, sentirse humanos, sentirse nosotros. En la actualidad, hablar del fracaso de la civilización puede ser una aseveración difícil de refutar.
El ser humano: es ser antes que humano? o humano antes de ser? en las actuales circunstancias vale la pena cambiar esa dialéctica por ésta otra: ¿Cómo definiríamos dolor humano?, ¿Cómo definiríamos humano dolor?



[1] Lacan ya lo planteaba, y hoy nos podemos hacer eco de que no es un saber de tipo sistematizado sino más bien un saber de tipo fenoménico.

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